¿Intervenir el mercado o no? Esa es la cuestión.

¿Qué se necesita para regular los exchanges de criptomonedas?

Autor Por Redacción Cripto247
¿Qué se necesita para regular los exchanges de criptomonedas?
¿Qué se necesita para regular los exchanges de criptomonedas?

La pregunta acerca de si un organismo, estatal o privado, debería encargarse de supervisar, regular y reglamentar a las operadoras de intercambio de criptoactivos se debate desde hace tiempo en los ámbitos académicos y financieros.

¿Qué se necesita para regular los exchanges de criptomonedas?

Konstantinos Stylianou, profesor asistente en la Facultad de Derecho de la Universidad de Leeds y científico recurrente del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad Brown, publicó esta semana una columna de opinión en la que analiza qué es lo necesario para que haya un sistema regulatorio que reglamente los exchanges (casas de bolsa) de criptomonedas.

En su texto, Stylianou retoma la cuestión planteada por el experto en criptomonedas Michael Casey, quien luego de que Bitcoin SV fuera eliminado de Binance, se preguntaba si su exclusión había sido censura (no, no lo fue), si los exchanges debían mantenerse con altos estándares de neutralidad (sí, claro, deberían) y si la regulación era necesaria para lograr este resultado (por supuesto, lo es, según Stylianou).

La idea es que debido a que las casas de bolsa más importantes desempeñan un papel tan crucial en la industria (Casey afirma que “vendrían a ser la industria de las criptomonedas”) no se les debería permitir discriminar arbitrariamente entre los criptoactivos, sino que deberían regularse para que funcionen como plataformas neutrales. Sin embargo, los expertos en regulaciones tienen la premisa de que la neutralidad no es el estado natural de los mercados. Si así lo fuera, la regulación que hubiera salvado a Bitcoin SV (BSV-Satoshi Vision, criptomoneda desprendida de la bifurcación de Bitcoin Cash, no confundir con Bitcoin) y la que defiende Casey, aunque sea posible, podría no ser tan fácil de lograr. Veamos las razones.

La neutralidad es poco común y la regulación aún menos frecuente

Esa neutralidad no es el estado natural de los mercados, eso lo sabemos. Es difícil darse cuenta cuando hay una gran variedad de opciones y la gente obtienen lo que quiere, pero cuando hay muy poco de algo, el propietario de ese recurso se vuelve parcial y no trata a todos por igual.

Cuando se desplegaron las primeras redes telefónicas, se suprimieron los dispositivos y servicios de los competidores e incluso se rechazó arbitrariamente el servicio de llamadas. Microsoft vio a Netscape como una amenaza y lo saboteó. Apple y AT&T también bloquearon a Skype en los primeros días del iPhone. Existen innumerables ejemplos de plataformas que desfavorecen a los complementos o clientes.

¿Se llamó a los reguladores para salvar el día en todos estos casos? Por supuesto. Las redes telefónicas se designaron como carriers (operadores) comunes, y de ahí vino la obligación de proporcionar un servicio no discriminatorio; Los reguladores antimonopolio obligaron a Microsoft a abandonar las prácticas que sacaban a Netscape del mercado; y Apple y AT&T eliminaron sus restricciones contra Skype luego de que la Comisión Federal de Comunicaciones los amenazara con acciones de neutralidad de la red.

Puede parecer que la regulación vino al rescate cuando fue necesario para restaurar la neutralidad. Pero la verdad es que, a pesar de las correcciones ocasionales, la neutralidad sigue siendo la excepción en el mercado y en la acción reguladora.

Stylianou dice que parte de la razón es que la ley realmente reconoce que la no-neutralidad no es tan mala. La capacidad de desviarse de las prácticas comunes es lo que permite a las empresas diferenciarse en el mercado. No todos los supermercados tienen los mismos productos, ni todos los colocan en las mismas góndolas y de la misma manera, y esto ayuda a los consumidores y productores a abordar necesidades diversificadas. Existen incluso acuerdos exclusivos entre empresas que hacen que una propuesta de negocios sea única en el mercado. Por ejemplo el caso de Nintendo, que con con sus licencias  contribuyó a desarrollar toda una industria vinculando determinados juegos populares con sus consolas, aumentando así la competencia.

No es que este tipo de prácticas discriminatorias no tengan inconvenientes. Todo lo contrario. Pero es sabido que la regulación también distorsiona los mercados y, por lo tanto, la promulgación de normas requiere una prueba de que, de manera aislada, el mercado tendría un desempeño demostrablemente peor en caso de no existir esas regulaciones.

Para decidir si Binance, o cualquier otro Exchange, debería ser neutral y no discrinimar entre criptoactivos (ya sean criptomonedas, derivados u otros), los reguladores deberían tener en cuenta una serie de factores.

Poder

El factor más decisivo para regular es el poder de monopolio sostenido o el dominio en el mercado.

Los reguladores usualmente imponen neutralidad en las plataformas porque los usuarios y / o complementos (cripto monedas) no pueden o, directamente, no van recurrir a plataformas alternativas, lo que permite que una plataforma sea la que domine el mercado.

Si Binance fuera un Exchange monopólico, eliminar de la lista una criptomoneda resultaría en su expulsión del mercado. O, si el costo de cambiar de Binance a otro exchange fuera prohibitivamente alto, entonces, de manera similar, los usuarios de Binance y las criptomonedas quedarían atrapados por las opciones que ofrece Binance.

Pero ninguna de esas condiciones es real. Existen numerosas casas de bolsa en las que se puede intercambiar Bitcoin SV, y registrarse con Binance no impide a los usuarios realizar transacciones en otros exchanges también.

En ese sentido, Bitcoin SV no está en la misma posición que las compañías que cotizan en la NYSE o el Nasdaq, porque en general las empresas cotizan en un solo Exchange, y eliminarlas significaría dejar de cotizar en bolsa.

Daño y distorsión del mercado

Independientemente del poder, ¿decisiones como la eliminación de Bitcoin SV por parte de Binance debilitarían importantes objetivos de interés público, como la estabilidad y eficiencia del mercado, la protección del consumidor y el inversor, y la formación de capital?

La respuesta es que la regulación es más probable si alguna conducta problemática que amenaza con dañar los objetivos de interés público es frecuente y tiene efectos duraderos sin que las alternativas de segundo orden puedan contenerlas. Por el momento, la situación sigue siendo volátil y cambiante: por un lado, los reguladores aún se enfrentan a la pregunta de si los criptoactivos forman parte de los mercados financieros. Si no lo hacen, entonces no habría base legal para someter los exchanges a la regulación financiera. Pero suponiendo que lo hagan, la frecuencia de una conducta que genere problemas también es importante. El deslistado (quitar una criptomoneda de la lista de un Exchange) no es una práctica desconocida, pero tampoco es algo que suceda muy a menudo. No hay una fórmula exacta para calcular un umbral. En el caso de las reglas de neutralidad de la red, menos de cinco casos fueron suficientes para poner en marcha el proceso de regulación, mientras que los numerosos y repetidos casos contra los gigantes tecnológicos todavía no han dado como resultado una regulación.

Tampoco sabemos el alcance del daño de la exclusión. Con los valores convencionales, cuando se los quita de un exchange, desaparecen del mercado, quizás de forma permanente. Sin embargo, a pesar de la eliminación en Binance, Bitcoin SV todavía cotiza en otras siete casas de bolsa. Sin duda, el precio de Bitcoin SV se vio afectado significativamente por el anuncio de su exclusión del 15 de abril (de $ 73 el 14 de abril a $ 55 el 15 de abril), y los efectos en su liquidez y reputación a mediano y largo plazo aún no se han tenido en cuenta. Esto, a su vez, puede tener graves consecuencias para la situación financiera de los inversores.

Pero la regulación, según Stylianou, se ocupa de efectos generales, no de actores individuales. La clave radica menos en el destino de Bitcoin SV en particular, y más en el efecto de la práctica de eliminar una cotización en la estabilidad general del mercado. Es una situación muy diferente si se considera que la exclusión de la lista es una práctica comercial normal cuyo riesgo es asumido de manera aceptable por los inversores, y si se considera que la exclusión de la lista no tiene otro propósito que manipular el mercado o defraudar a los inversores. Sólo este último podría invitar a la regulación.

Información inadecuada

El mercado solo puede funcionar de manera eficiente si todas las partes están lo suficientemente bien informadas para evaluar sus opciones.

Si los inversores tuvieran información perfecta de lo que sucede no habría necesidad de una regulación para protegerlos de nada. Cualquier precio, reputación y fluctuaciones de liquidez corresponderían a las creencias completas y precisas de los inversores y la manipulación por parte de un Exchange sería imposible.

Sin embargo, la información perfecta es uno de los supuestos más irreales de la economía neoclásica en las economías modernas. La solución obvia para las deficiencias de la información es más información y más transparencia, no neutralidad. La diferencia es que la transparencia permite a los actores hacer una elección (probablemente mejor), mientras que la neutralidad es una elección en sí misma: exige un tratamiento específico (es decir, no-discriminación). Los reguladores normalmente desearían comenzar con la medida menos costosa (transparencia). Si no es efectiva, pueden escalar hasta la neutralidad. Si aún son ineficaces, incluso pueden dictar las reglas de listado y de exclusión de los exchanges.

Poder de negociación desigual y conducta anticompetitiva

La idea principal detrás de los mercados competitivos no regulados es que los actores se comportan bien porque las fuerzas del mercado los disciplinan. Sin embargo, si las fuerzas competitivas ejercidas por los competidores (otros exchanges), los complementos (criptoactivos) o los clientes (inversores) son débiles, los actores del mercado (los exchanges) no tienen restricciones para actuar de manera que perjudiquen a otros. ¿Cuánto más difícil sería para una casa de bolsa eliminar Bitcoin, con su capitalización de mercado, velocidad y liquidez mucho más altas en comparación a Bitcoin SV?

Evidentemente, Bitcoin es más valioso para los exchanges y, por lo tanto, las restricciones en torno a cómo estas casas de bolsa lo tratan son más estrictas. En realidad, la mayoría de las criptomonedas no son tan importantes como Bitcoin, y el hecho de que no estén respaldadas por actores institucionales unificados disminuye aún más su poder de negociación. Los grandes inversores podrían tener un efecto de restricción similar, ya que las bolsas no querrían perder inversores que puedan generar grandes volúmenes.

Para que esto funcione, la propiedad de la criptomoneda se debe concentrar en grandes inversores (hay evidencia de que, por ejemplo, el 42% de Bitcoin es propiedad de las primeras 0.01 direcciones), y estos inversionistas tienen que ser realmente activos: esta combinación es altamente probable… o al menos plausible.

Políticas y más políticas

Los factores enumerados anteriormente dejan de lado un aspecto importante de la regulación: el hecho de que, en última instancia, es un juego político, no un ejercicio académico. Si la política favorece la regulación, entonces ese es el resultado más probable, independientemente de cómo influyan los factores enumerados anteriormente. Stylianou plantea incluso un nombre para esta situación: Nuevo institucionalismo.

Como una función del poder ejecutivo, la regulación está sujeta a la presión política y gira en torno a los grupos de interés. Los mercados inmaduros nacientes, como el de los criproactivos, generalmente son capturados por los intereses de la autoridad reguladora existente y los del público.

Son capturados por la autoridad existente (en los EEUU, la SEC) porque ya están en el juego y, al extender su alcance, justifican su existencia. El alcance ampliado y la actividad aumentada les otorgan más fondos y una calificación más alta. De la misma manera, por ejemplo, todos hablan de la Comisión Europea como el defensor de la ley antimonopolio y de la privacidad mundial después de haber perseguido a Google.

También es más probable que los mercados nacientes estén regulados en nombre del interés público porque las personas son generalmente más vulnerables en los nuevos contextos de mercado y porque los intereses de la industria aún no han desarrollado la suficiente capacidad de lobby. Esto le da una ventaja al público común que generalmente se ve como el lado más débil.

Algunas asociaciones de la industria ya están presentes en los mercados de blockchain (EEE, PTDL, ISDA) pero ninguna parece representar los intereses colectivos de los exchanges. Por el contrario, el interés regulatorio y el apoyo popular a los criptoactivos parecen ser más fuertes.

Al final, concluye Stylianou, generalmente no se trata de si un segmento del mercado será regulado o no, es más bien una cuestión de cómo será regulado.

 

 

Fuente: coindesk.com

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